Ayer sonó el teléfono y tras acabar la conversación, no he dejado de pensar en ella. Un buen cliente, un gran cliente quiere que me haga cargo del doble de trabajo que hasta ahora. Tras muchos años trabajando con dos proveedores, ha decidido prescindir de uno de ellos y me ofrece esa otra mitad del pastel. Tentador. Tan tentador que no necesitarìa tener más clientes y aun así tendría que delegar trabajos la mayoría de los meses.
Pero siempre he pensado que no es sano trabajar en exclusiva para una sola empresa. Nadie me asegura que de aquí a X años, no cierren el chiringuito y me vea en casa con una mano delante y otra detrás (curiosa expresión). Además, me gusta la variedad y el poder acabar una cosa para empezar otra distinta. Mi cabeza lo agradece. Y mi cuenta corriente también, porque los meses que un cliente flojea, otro aprieta. Más o menos, se guarda un equilibrio.
Tengo claro, pues, que necesitaría a uno, dos o tres traductores echándome una mano. Pero la gran pregunta es, ¿qué beneficio sacaría yo de todo ello? Me encargaría de coordinar, gestionar, cobrar, pagar y responsabilizarme de las traducciones. ¿A cambio de qué? ¿A cambio de ganar lo mismo? ¿A cambio de ganar un poquito más? ¿Merece la pena? ¿Dónde marco la línea a partir de la cual merece la pena lanzarse a la piscina? El trabajo de asignar y coordinar traducciones, requiere su tiempo. A menudo uno se pregunta si no acabaría antes haciéndolo uno mismo y ese “tiempo” es el que es difícil de calcular. Otro tema a tener en cuenta es que sería el único responsable de todo, no podría caer enfermo, no podría rechazar un trabajo si estoy saturado. ¿Y las vacaciones? Sé que las preocupaciones y los dolores de cabeza se van a multiplicar por dos o por tres. El estrés también.
Me siento muy tentado de quedarme como estoy. Vivo feliz y sin preocupaciones. Pero también es cierto que esto puede ser una gran oportunidad para crecer y evolucionar. Solo cabe rezar para que esa evolución sea positiva. Ahora mismo estoy hecho un mar de dudas. Necesito tiempo para pensar. Por cierto, tengo que hablar con mi gestora del tema.
Hoy he asistido a un pequeño gesto que puede suponer el principio de un largo camino por recorrer por la defensa de los derechos de los autores en el mundo del doblaje.
Ha sido un pasito pequeño y el primero de muchos, pero soy optimista al respecto y creo que puede llevar a grandes cosas.
Perdonad el hermetismo al respecto, pero seguro que tendré ocasión de hablar de ello más adelante.
El trabajo de un traductor de doblaje está expuesto a la crítica de los espectadores, al igual que el de los actores de doblaje. Y puede que sea porque me toca más directamente, pero diría que se critica al traductor con mucha más alegría que a los actores de doblaje. Incluso en algún lugar se han acordado de mi madre. ¡Qué tendrá ella que ver con todo esto! Lo cierto es que algunas críticas son acertadas, no lo vamos a negar. Todo trabajo es mejorable y el nuestro, el mío, también.
Pero no es más cierto que un gran número de críticas se producen por puro desconocimiento de la industria del cine. El espectador no está obligado a conocer el funcionamiento de la industria cinematográfica para disfrutar de una película, ni muchísimo menos. Sin embargo, a veces se critica al traductor sin que éste tenga nada que ver en el asunto. Un ejemplo claro son los títulos. Un traductor nunca traduce el título de la película. Un buen profesional nunca traduciría Beverly Hills Ninja por La Salchica Peleona. Jamás de los jamases.
En las 300 películas que llevo hecho hasta ahora, sólo en una ocasión, una única excepción que confirma la regla, me pidieron que tradujera el título. Claro que lo que parecía un honor y un regalo a mi buen hacer, no era más que una trampa mortal. Me pidieron que tradujera el título para Stomp the Yard.
Para los que no hayáis visto la película, que me imagino que seréis unos cuantos porque no estamos hablando de un éxito de taquilla precisamente, deciros que el argumento gira entorno a un joven afroamericano con un gran talento para el baile «de la calle» que tras una serie de infortunios ingresa en la universidad, donde conocerá a la chica de sus sueños. En la universidad hay una gran rivalidad entre hermandades para hacerse con el título de campeona de stomping o stepping. ¿Qué es el stomping? No sabría explicarlo. Os dejo un vídeo:
Pensé que ningún título podría funcionar con stomp o stepping y opté por una propuesta más libre Ritmo Salvaje. Pero esa ha sido mi primera y única vez.
Entonces, ¿quién titula una película? ¿Quién decide si el título en inglés se deja o se cambia? Pues de todo ello se encarga el departamento de márketing de la distribuidora, puesto que el título, junto con el trailer y el tirón de los actores, es uno de los argumentos de venta principales. La decisión de dejarlo en inglés puede tener su lógica en un mundo tan globalizado, donde recibimos adelantos y noticias sobre las películas muchos meses antes de su estreno, casi diría que antes de su rodaje. A veces las decisiones de cambiar el título llegan tarde como el caso de Cloverfield y Monstruoso. En cambio hay películas que tienen todos esos detalles muy estudiados. El título de Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull y su versión castellana (Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal) y catalana (Indiana Jones i el Regne de la Calavera de Cristall) salieron prácticamente al unísono. De este modo evitan que los seguidores de la saga se acostumbren al título en castellano o en catalán desde un principio. Amén de ir preparando el merchandising con el que nos piensan bombardear.
Solemos escuchar que tener iniciativa es bueno, que debemos formentar la iniciativa y estoy de acuerdo con ello. Pero el problema viene cuando esa iniciativa contraviene las instrucciones que nos da nuestro cliente. En más de una ocasión he pedido a un traductor que hiciera, o mejor dicho que no hiciera algo, y éste ha decidido de motu propio ignorar mis instrucciones y saltarselas porque él cree que es mejor así.
Y nadie dice que no sea mejor así. Pero no es lo que el cliente quiere y no es lo que el cliente va a pagar. Pero pongamos un ejemplo:
Envío un archivo en Powerpoint a un traductor, pidiéndole que todos los textos que aparecieran en imágenes que no se pudieran modificar, me los pusiera en un sencillo archivo de Word aparte. Él me contesta diciendo que eso le parece una chapuza, que dejar los gráficos con el texto en inglés no le parece profesional. Le insisto en que es lo que necesito y que por favor me entregue los textos en un fichero de Word y que no los edite con Photoshop, que además será mucho más laborioso.
Llega el día de la entrega y efectivamente el traductor ha decidido retocar todas las imágenes en Photoshop, editando los gráficos para incluir el texto en castellano. Eso no era lo que yo le había pedido y no era lo que mi cliente necesitaba. Habían pedido expresamente los textos en un archivo de Word para que sus diseñadores gráficos pudieran insertarlos en una versión mejorada de la presentación en la que estaban trabajando. Así que no hubo más remedio que copiar todos los textos que el traductor había editado para poderlos entregar al cliente tal y como había pedido. El trabajo de apenas 20 minutos se convirtió en casi dos horas, que fue el tiempo que se tardó en traducir, editar con Photoshop, insertar en el Powerpoint y volver a copiar en un archivo de Word.
Por muy ilógicas que nos parezcan las instrucciones del cliente, debemos seguirlas siempre al pie de la letra puesto que siempre hay un motivo para que quieran las cosas de una manera y no de otra. Si hay algo que nos extraña siempre podemos preguntar, pero nunca hacer algo que no nos han pedido que hagamos.
Un Oscar muy merecido el de Javier Bardem en su papel de Anton Chigurh en No Country for Old Men. A nivel personal, me alegro de que Michael Clayton consiguiera el Oscar a la mejor actriz de reparto para Tilda Swinton, en su papel de abogada sin escrúpulos aparentes.
Volviendo al Oscar de Bardem, solo por esta escena se merece el premio…
Segundo trailer del día. Ahora le toca el turno a El Niño de Marte, que cuenta la historia de David Gordon (John Cusack) un escritor de ficción, que decide adoptar un niño que asegura venir de Marte. David ignora los consejos de su hermana Liz (Joan Cusack) que siendo madre de dos, no duda en decir que «los niños son como mosquitos chupándote la vida». A destacar también la aparición de la guapísima Amanda Peet y de Richard Schiff, el mítico Toby Ziegler de El Ala Oeste de la Casa Blanca, al que después de casi 100 episodios traducidos, le cogí cariño.
Hoy se estrena Párking 2, película que he tenido la oportunidad de subtitular. La trama es un tanto previsible, pero debo decir que pese a que prácticamente solo hay dos personajes, el ritmo de la película no decae en ningún momento y la tensión se mantiene al final. Los dos protagonistas, Wes Bentley y Rachel Nichols, ofrecen una buena actuación y son los dos pilares sobre los que se levanta esta película.
Siempre me preocupo por las películas que traduzco, me gusta que vayan bien en taquilla y que ganen premios. Es por eso que siempre es un motivo de alegría ver que tus películas son candidatas a llevarse algunos premios. En este caso son los premios RAZZIE.
Estas son mis candidaturas:
PEOR DIRECTOR
Roland Joffe, por ‘Captivity (Cautivos)’ (’Captivity’)
Estoy de cambios en el blog y es posible que necesite algún retoque. Intentaré tenerlo listo lo antes posible.
Actualización: sigo trabajando en los cambios. Debo actualizar la plantilla para que aparezca el blogroll como es debido, pero antes creo que aprovecharé para actualizar también Wordpress y pasar a la versión 2.3. Ya tengo trabajo para el fin de semana…
Soy traductor audiovisual desde 1997. He traducido más de 300 películas para doblaje y subtítulos, colaboro con cadenas de televisión, agencias de publicidad y desde 2004 soy profesor del Máster de Traducción Audiovisual de la UAB.