Ser freelance o autónomo es la manera más fácil de iniciar un negocio. Solo tienes que promocionarte a ti, tu calidad, tu seriedad. Te vendes a ti mismo. Eso tiene aspectos muy positivos porque te ayuda a generar una confianza instantánea y también te ayuda a llegar a trabajos vedados para una empresa. Las empresas no pueden optar, generalmente, a los trabajos que realizamos los autónomos. Aquellos trabajos en los que el cliente deposita la confianza en ti y solo en ti porque eres el mejor. Ese es el mercado óptimo del freelance.
En cambio, también hay trabajos que nos estan vedados a los autónomos y a los que solo pueden aspirar las empresas. Trabajos para los que supuestamente se requiere la solidez o la envergadura de una empresa. Tareas complejas, a varios idiomas, de gran volumen. Sí, aquello que al final acabará haciendo un autónomo, o varios. Hay empresas poco dispuestas a tratar con autónomos, porque necesitan la confianza que les genera una empresa.
Y hablo de empresa, aunque siempre he dicho que un autónomo es una empresa, micro-empresa si queremos. Tiene las mismas necesidades de promoción, produccion, facturacion, etc., etc…
Pero la «marca de empresa» también tiene otras ventajas adicionales sobre el autónomo. Para empezar inmediatamente generas una imagen de ser algo más grande, con más solidez. Además, desligas la imagen de la «marca» de tu imagen «personal» con todo lo que ello conlleva. Cuando encargas a un trabajo a una «marca» no estás contratando a una persona en concreto, sino al servicio que te ofrece esta marca. Por tanto, a la práctica cualquiera puede realizar este trabajo y no «traicionas» al cliente que espera que lo hagas tú personalmente. Esto nos cubre las espaldas en caso de enfermedad, vacaciones, o incluso si algún día queremos cambiar de carrera profesional. Siempre podemos venderle el negocio a alguien.
«Ricard Sierra» siempre será una empresa de 1, mientras que una empresa puede tener 1 o 100 empleados. Además, una marca da mucho más margen de maniobra de cara a campañas de promoción y al mismo tiempo es un buen paraguas de tu imagen personal. En el hipotético caso de que hubiera algún problema grave que afectara a la imagen de la persona que lo ha realizado, siempre es mejor que esa mala imagen se la lleve una marca que no una persona con nombre y apellidos.
Los más perspicaces habréis notado que estoy tramando algo. Sí, ha llegado el momento de crear una marca. De hecho, ya está creada y muy pronto verá la luz. Pero seguramente, nunca la publicaré aquí. «Ricard Sierra» funciona suficientemente bien de forma independiente y quiero que la marca también funcione bien sin necesidad de ligar mi nombre a ella.

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