A raíz de los comentarios de muchos traductores, ya sea en mis clases, o en listas de correo, me he dado cuenta de que muchos entran en el mundo del profesional autónomo sin saber donde se están metiendo. A mis alumnos les suelo hablar de cómo buscar clientes, qué hacer y qué no hacer. Son cuatro consejos básicos para que tengan una orientación, pero son muchos los que me miran con cara de sorpresa y me dicen que no pensaban que tuvieran que buscar clientes o promocionarse.
Los traductores tenemos la opción de trabajar para una empresa que nos contrate (principalmente, una agencia de traducción) o podemos «buscarnos la vida» como profesionales autónomos. En el primer caso, nos dedicaremos a traducir y poco más. Pero desde el momento que decidimos trabajar por cuenta propia, nos convertirmos en una empresa, una microempresa, si queréis, pero empresa al fin y al cabo. Con ello quiero decir que tenemos que realizar todas las gestiones que realiza todo el personal de una agencia de traducción, por ejemplo. Nuestro trabajo básico será traducir, cierto, pero también deberemos promocionarnos, buscar clientes, llevar la contabilidad, realizar inversiones, compras, etc, etc. Y a no ser que contemos con ayuda externa, como por ejemplo un gestor (altamente recomendable), nos tocará todo a nosotros.
Por tanto, diría que para conseguir sobrevivir en este mundo, deberemos ser un 60% traductores y 40% por ciento comerciales, relaciones públicas, expertos en márketing, contables, etc, etc… Y para que la empresa funcione, es esencial que seamos buenos tanto en el campo de la traducción como en el más comercial. De poco servirá ser el mejor traductor del país si nadie sabe que existimos.
Así que, a todo aquel que esté pensando en dedicarse a esta profesión como autónomo, deberá tener esto muy en cuenta. Somos traductores, sí, pero empresarios también.

2 responses so far ↓
1 Pilar Bayle // Apr 3, 2008 at 3:41 am
:) ¡Qué razón tienes! Si ahora pudiéramos conseguir que el traductor se viera a sí mismo como un empresario, eso ya sería apoteósico. :D
P.
2 Ricard Sierra // Apr 3, 2008 at 7:10 am
Sí que sería apoteósico, pero un fontanero autónomo se ve como empresario, tiene una empresa, y no conozco a ningún traductor ya no que diga que tiene una empresa, sino que se considere mínimamente empresario. Muchas veces parece que buscamos trabajo cuando en realidad lo que deberíamos pensar es que ofrecemos servicios.
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